Federación Apostólica de Mujeres de Schoenstatt

Nuestro nombre

"Te llamé por tu nombre" (Is 43, 1).
Nuestro nombre es más que una forma de designarnos.
Él expresa también quiénes somos como comunidad y para qué existimos en la actualidad. Nuestro nombre "Federación Apostólica Femenina de Schoenstatt" es un programa.
Implica una misión dada por Dios. Nos invita a descubrir siempre de nuevo las fuentes que nos dan vida.

 

"Yo establezco mi alianza con vosotros" (Gén 9, 9).

Dos manos entrelazadas, signo de la alianza que Dios, por amor, ha sellado con nosotros,
los seres humanos. Para nosotras, esa no es una historia de tiempos idos.
La alianza de Dios tiene lugar aquí y ahora.
Y estar llamadas a ella es al mismo tiempo un don y una tarea. Dos manos entrelazadas,
en medio de nuestro mundo, pero al mismo tiempo más allá del mundo:
en ese signo se condensa todo aquello que nos define.

Mujer

Somos mujeres célibes y formamos una comunidad de vida, aunque no vivimos en comunidad. Por regla general, vivimos solas y trabajamos en diferentes profesiones y en distintos países.

Pero no somos "mujeres solas".

Con fe en la vocación que Dios nos ha dirigido, y por una decisión consciente, vivimos "en el mundo … moderno, en un mundo totalmente secularizado, en un mundo mundano" (J. Kentenich). Y con igual consciencia queremos evitar confundirnos por completo con ese mundo. Nuestra vida en medio del mundo ha de tornarse en signo de la alianza.

Perfil de mujer

Como miembros de la Unión Apostólica Femenina de Schoenstatt vivimos
desde la riqueza que nos da nuestra condición de mujer.
Nuestro fundador, el padre José Kentenich, tuvo una gran visión de
la importancia de la mujer en el mundo actual:


* una mujer que ve su propio valor y se posee a sí misma
* una mujer que confiere su tinte personal a todo lo que hace y dice
* una mujer con un estilo de vida orientado por la dignidad del ser
humano como persona, y eso en un mundo en que el ser humano
se convierte cada vez más en objeto
* una mujer a la que no le importa tanto "funcionar" para los
mecanismos productivos de la sociedad actual como poseer un
"plus de relaciones vitales"
(J. Kentenich).

Vida en concreto sobre: Perfil de mujer


* En la Unión Apostólica Femenina de Schoenstatt me fascina la educación para llegar a ser una mujer formada, segura de sí misma. A través de la Unión llegué a reconocer la dignidad y la tarea de la mujer así como sus posibilidades de influir en la Iglesia y la sociedad.

* La irradiación y actitud ante la vida de las unionistas mayores me han impresionado mucho. Pensé que, si la Unión Apostólica Femenina logra formar a las mujeres de tal manera que, incluso en la vejez y en la enfermedad, tengan todavía una irradiación tan positiva, entonces, me encuentro en el lugar correcto.

Comunidad

 

Realizamos nuestra condición de cristianas en comunión con la Iglesia católica. Nuestro origen y nuestra fuente de fuerza es Schoenstatt, un movimiento católico de renovación de alcance internacional.

Cada miembro de nuestra comunidad configura su propia vida a partir de la espiritualidad de Schoenstatt. Nuestro modelo y nuestra compañera es María, la madre de Jesús, la mujer que vivió en alianza con Dios. Todos nuestros ámbitos de inserción – el campo profesional y laboral, el compromiso social y eclesial, la familia de origen y nuestra comunidad espiritual – son lugares en los que Dios nos tiende su mano para la alianza. En todos ellos tenemos la ocasión de experimentar esa mano de Dios tendida: en personas concretas, o a través de acontecimientos y vivencias.

Nuestra historia


Los primeros con quienes el P. Kentenich inició el movimiento de renovación espiritual y junto con quienes selló la alianza con la Madre tres veces admirable de Schoenstatt eran muchachos que se preparaban para el sacerdocio en la comunidad de los padres Pallottinos.

Durante la Primera Guerra Mundial, estos jóvenes transmitieron a otros la experiencia que habían tenido con la iniciativa divina en Schoenstatt.
Su ejemplo atrajo a otros. Así se fundó en 1919 la "Unión apostólica", que es la forma originaria del Movimiento de Schoenstatt, hoy muy diversificado en diferentes ramas para todos los estados de vida.

A partir del año 1920 se incorporaron mujeres. La primera de ellas, por cuya iniciativa se dio tal incorporación, fue la condesa Gertraud von Bullion (1891-1930).
Por esa razón es la co-fundadora de nuestra comunidad. Ella plasmó de forma decisiva el
comienzo de la rama femenina del Movimiento.

Nuestros Centros


¿Por qué necesita centros propios una comunidad cuyos miembros viven solos en medio del mundo? Porque las personas necesitan un lugar para sentirse en casa. De otro modo, nos perdemos. Nuestro fundador dijo en cierta ocasión que el "hogar" es algo diferente que un estómago y un bolsillo llenos. Nuestro corazón tiene que encontrar un hogar.

La casa central de la comunidad es la Casa Mariengart, en Schoenstatt. Allí tiene su sede la dirección internacional de nuestra comunidad. Allí, las unionistas experimentan cobijamiento, educación de la personalidad, formación. Todo eso es necesario para que la vida en medio del mundo actual no nos atomice y podamos así cumplir nuestro encargo apostólico. En algunos países (Argentina, Brasil, Alemania, Portugal, Suiza y la República Checa) en los que viven miembros de la Unión Apostólica Femenina de Schoenstatt existen por esa misma razón centros locales.

En este momento, la comunidad tiene miembros también en Austria, Paraguay, Polonia y Puerto Rico.

Argentina

 

Buenos Aires


Unión Apostólica Femenina de Schoenstatt
Casa Jardín de María
Maipú 13 51
1888 Florencio Varela
Buenos Aires
Teléfono: (00-54) (0) 11-4237-3989
E-Mail: federaciondemujeres1@tutopia.com

Mendoza

Responsable:
Ana del Carmen Piovera Fabris
Godoy Cruz 515 - 4° P. - D° C
5500 Mendoza

Teléfono: (00-54) (0) 261-429-4345
E-Mail: perlapiovera@speedy.com.ar

Contactos más futuros del contacto:

Mendoza


Mirta del Carmen López
Patricias Mendocínas, 2869 - 3° A
5500 Mendoza

E-Mail: mirta.lopez5@speedy.com.ar

 

 

Sitio web internacional: http://schönstatt-frauenbund.org/index.php?lang=es






Como miembros de la Unión Apostólica Femenina de Schoenstatt vivimos
desde la riqueza que nos da nuestra condición de mujer.
Nuestro fundador, el padre José Kentenich, tuvo una gran visión de
la importancia de la mujer en el mundo actual:
  • una mujer que ve su propio valor y se posee a sí misma
  • una mujer que confiere su tinte personal a todo lo que hace y dice
  • una mujer con un estilo de vida orientado por la dignidad del ser
    humano como persona, y eso en un mundo en que el ser humano
    se convierte cada vez más en objeto
  • una mujer a la que no le importa tanto "funcionar" para los
    mecanismos productivos de la sociedad actual como poseer un
    "plus de relaciones vitales"
    (J. Kentenich).

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